Doscientos correos,cada uno personal.
Un mensaje, escrito una vez, personalizado por persona, enviado desde tu propio buzón. Por encima de unos cientos, pásaselo a un servicio de envío: la línea se traza donde dice la entregabilidad, y decides tú en cada campaña.
- Primero la comprobación
- No sale nada hasta que la comprobación previa pasa. Nombra los bloqueos, el ritmo por hora y en cuántos días se reparte el envío: te enteras de los límites antes de chocar con ellos, no al chocar.
- Números honestos
- «Enviado» significa que tu proveedor lo aceptó para entrega, no que se abriera. Aquí no hay píxel de seguimiento, y es a propósito.
- La lista de exclusión
- Los rebotes definitivos, las denuncias de spam y las bajas entran solos; las campañas rechazan esas direcciones de plano, y el editor normal te avisa pero te deja decidir. A quien te pidió que pararas no se le pregunta dos veces.
- Las reglas son las reglas
- Gmail y Yahoo rechazan el marketing masivo sin baja en un clic. Una campaña de marketing no puede ni empezar sin ella.